viernes, 19 de abril de 2013

RECREO:JOSELIBRERIA ( el sabelotodo)

RECREO: JOSELIBRERIA ( el sabelotodo)

         ( quien no tiene un compañero así)


    Todos acuden a El, para sus consultas sobre lo que no saben y como un buen bibliotecario, Joselibreria, busca entre lo mas recóndito de sus memorias y luego de pensar durante un largo rato, consigue dar con la respuesta a la pregunta que le han formulado.
   Si no, responde con un " venga mas luego, seguro que en algún lugar de mi memoria yo lo tengo guardado".  A Joselibreria, se le puede consultar sobre historia, geografía, política, o también de religiones, sobre palabras dificiles que no aparecen en los diccionarios. Si quiere saber que paso con su equipo de fútbol hace 30 años atrás, o quien salio campeón en el año 1965, consulte a Joselibreria. También tiene  a la venta algunos artículos como dichos y frases antiguas de colección. No deje de saber mas sobre mitología griega y romana, el pueblo egiptano, el antiguo pueblo israelí, sobre medos y persas, hasta antiguos pueblos hindúes y chinos. Todas sus historias o curiosidades no dejara de encontrarlas en Joselibreria. El sabe de todo, pase por su escritorio, su consulta no molesta, puede consultar también en Internet a Joselibreria.Saturno.Venus.universo.

Pd: No se olvide de pasar por una panadería y dejar en su escritorio una docena de facturas a manera de colaboración.


Estimado lector, muchas gracias y hasta la próxima

sábado, 13 de abril de 2013

EL BIDON VACIO (EJERCITACION)

EL BIDON VACIO (EJERCITACION)


 Un bidón yace a un costado casi encima al cordón de la vereda, entre un par de postes de madera que pertenecen a la compañía de teléfonos local,  sobre un montón de yuyos largos que permanecen aun sin cortar por los empleados dependientes de la municipalidad. De un lado parece de color negro, aunque su color predominante es el azul, posiblemente sea producto de una mancha de aceite proveniente desde su interior, residuo quizás que haya quedado seco luego de su vaciamiento del liquido interior. A simple vista parece de material plástico que relativamente se puede observar desde la altura de los ojos de una persona de estatura normal, que permanece parada enfrente, calculandole una distancia de separación aproximada entre los diez y doce metros. Nadie se para a observarlo, ni los transeúntes que lo hacen por la vereda, ni los que circulan a bordo de los vehículos, a nadie parece llamarle la atención, solo el observador es el que cree en lo importante que es. El bidón vació de color azul, con manchas negras, que yace tirado casi al borde del cordón de la acera, casi tapado por yuyos altos que todavía no han cortado los empleados de la municipalidad, aun sigue allí. Al cabo de un par de horas, se acerca un carrito tirado por un caballo, el caballo estando el carrito detenido, se pone a comer el pasto de la vereda, que esta cerca del bidón, el chico que manejaba el vehículo, se para enfrente casi encima de el, lo mira, lo patea, y decide levantarlo, con sus manos lo deposita en la parte trasera del carrito, adonde además de llevar cartones, y otras cosas para vender, llevara el bidón azul vació con la mancha negra que tal vez sea de aceite.  Muy posiblemente le de alguna utilidad o simplemente le sirva para venderlo al final del día, junto a las otras cosas que ha podido juntar. Así el bidón pasara a otras manos por lo cual a el le pagaran alguna monedita, que sumadas a las otras que le darán por el resto de lo que lleva, le podrán servir para comprarse algo de pan o leche o arroz o polenta de maíz o alguna bebida con la cual esa noche se alimentara y alimentara a su familia. El bidón vació azul manchado de negro, ha cumplido una función muy importante para ese alguien que reparo en el y lo levanto y para el observador que se sintió muy tan útil,  también.


Estimado lector, muchas gracias y hasta la próxima

El SEÑOR Y SU RUTINA(EJERCITACION)

EL SEÑOR Y SU RUTINA (EJERCITACION)


 
      Aquel hombre parece esperar con acostumbrada tranquilidad el micro que lo llevara de regreso a su hogar. Hoy al igual que todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar de siempre, El se hace presente, hoy como todos los días lindos que están con el cielo despejado y a una temperatura agradable,   El, sabe sentarse tranquilo al pie del poste de metal que sirve para el alumbrado publico, a descansar, mientras espera que pase el tiempo necesario que falta para que venga a su encuentro el micro habitual que lo llevara a su casa de regreso. El poste de metal que sirve de herramienta para el sostén del alumbrado publico,  esta pintado de un color azul-celeste y tiene por característica, una base cuadrada hecha de cemento, que no es tan grande, es de apenas unos cincuenta centímetros por otros cincuenta centímetros de lado, y cumple la función  especial de refuerzo basal, para sostenerlo mas firmemente en pie. El señor que casi siempre lleva de atuendo,  una remera celeste y un pantalón de gabardina gris, zapatos negros y un bolso mediano. Se sienta exactamente allí. Al cabo de no mucha espera se incorpora con un poco de difilcutad, pues su edad es un poco avanzada, le renguea algo su pierna izquierda, pero avanza hasta la plataforma de espera del micro que lo llevara nuevamente hasta su domicilio como todos los días de trabajo. Avista el micro que viene hacia su encuentro, a la misma hora hora de siempre. El junto a otras personas que  hicieron señas al micro para que parara en la parada. Luego de que el micro se detiene y abre las puertas para que suban los pasajeros, El sube al micro para comenzar con el viaje que lo dejara nuevamente en su casa, como todos los días laborables.


Estimado lector, muchas gracias y hasta la próxima

martes, 2 de abril de 2013

CUENTO: LA NOVIA DEL CAMILO

CUENTO: LA NOVIA DEL CAMILO


   Un cuento donde el personaje central, tiene una novia especial, un poco diferente a las demás que solían tener los muchachos de su barrio. Fuerte, concienzudo, y sobrador el Camilo, se hizo cargo de su apasionado destino.


        Para leer el relato deben hacer click en el siguiente enlace


          LA NOVIA DEL CAMILO- UN CUENTO MAS DE JORGE GODOY



  Estimado lector desde ya muchas gracias por compartir este momento, hasta la próxima y muchas gracias.

viernes, 15 de marzo de 2013

CUENTOS DEL CEMENTERIO: EL ARBOL MILAGROSO. PARTE 1

CUENTOS DEL CEMENTERIO

                EL ARBOL MILAGROSO. PARTE 1.








Si Usted lo desea puede escuchar el relato del cuento en siguiente video
 

           Cuando se conoció la noticia de que doña Elvira había festejado su cumpleaños numero 120, vinieron periodistas de todo el país a querer reportearla y sacarle algunas fotos. Los mas destacados diarios nacionales y hasta algunos de países limítrofes, se interesaron por este raro suceso. No había tanta gente en el mundo que pudiera ostentar dicha edad. Pero lo mas curioso del caso fue que doña Elvira lucia elegante, su cuerpo y su rostro que no presentaba signos del transcurso del tiempo, casi parecía de unos 60 años, no usaba lentes, tampoco audifonos, no presentaba signos de vejez significativos. Algunos periodistas, los primeros que se acercaron, no creyeron en la edad de doña Elvira, así que pidieron información documentada de la fecha del nacimiento de ella.  Doña Elvira, guardaba muy prolijamente sus papeles de constancia de nacimiento en un sobre de nylon transparente,  que lucia,  una pronunciada solapa y un regio broche blanco que lo cerraba a presión. No tuvo ningún inconveniente de mostrar sus comprobantes identificatorios legalizados a cuanto reportero incrédulo lo solicitara.

      En la humilde casa, no cabían todos los visitantes ocasionales y si bien tenían pensado festejarle su cumpleaños con una torta bastante grande a la que le habían comprado un numero 120 bastante visible y de color rosado para adornarla, era impensado poder compartirla y satifascer a toda esa multitud, que parecía acrecentarse,  cada vez mas a medida que pasaban las horas.

       Los movilleros iban llegando al barrio, ocuparon toda la calle y las laterales también. Era un mundo de gente y todos hacían pugna por querer ingresar a la humilde y pequeña casa, propiedad de la cumpleañera. A nadie le llamo la atención, estaban tan entretenidos con realizar la nota con doña Elvira, que los fondos de la casa terminaban casi justo en el paredón del cementerio, solo lo separaba una callejuela de tierra no tan ancha por donde sabían pasar los carros de varios cartoneros que venían de cumplir su labor diaria.
      
       Un cementerio que si bien no era demasiado grande, era demasiado viejo. Su fecha de contruccion databa de 1780, por allí habían pasado desde antepasados remotos con indescifrables historias, algunas increíbles, como la del mestizo Laguna, un habitante de tantos de aquel entonces que decían sabia tener poderes enigmáticos y que paso su vida por esos lugares haciendo gala de su mística habilidad para conseguir hacer llover en épocas estivales, cuando el sol acosaba cruelmente sobre las descampadas y áridas tierras en aquella histórica sequía acaecida en el lugar allá por el año 1820. 

     Apenas unos 20 o 30 metros separaban el muro del cementerio de aquella casa. Por ahí se filtraban historias, algunas que se contaban a puertas cerradas, en las casa aledañas, por temor a que se vieran afectados los grupos familiares de los mas valientes relatadores, historias de fantasmas, apariciones de personas enterradas allí en el lugar, otras decían de unos duendes que sabían jugar entre los arboles por las noches, de sus risas y sus debilidades por las bromas.
    
     De arboles el cementerio estaba repleto, pero había un viejo arbol desconocido, nadie sabia de que especie era, y que todos sabian que estaba alli desde que tenian conocimiento, yacian sus ramas recostadas sobre el muro del viejo cementerio que daba enfrente de los fondos de la casa de doña Elvira. Desde su ventana de su pieza de dormitorio, ella sabia contemplarlo todos los dias por mucho tiempo, mientras descansaba sobre su cama, pensativa, como lo sabia hacer todas las tardes.

    Nunca dijo, a pesar de las muchas preguntas que le habían hecho los periodistas, esos que habían llegado a estar,  algunos mas de una semana para conseguir el reportaje de la formula mágica. Así la habían denominado en el ambiente periodístico para lograr el mejor encabezado a sus titulares, con el fin de conseguir mayor atracción de los lectores que asiduamente devoraban la historia en los periódicos, tratando de descubrir la formula secreta denominada, de la vida eterna.

    Pasaron mas de dos semanas y no se pudo saber nada, doña Elvira solo atino a decir: " Ni yo tampoco se porque vivo tanto...  sera el destino, nomas." y cerraba los comentarios dejando esa estela de dudas y un fuerte descreimiento. Algunos periodistas comenzaron a merodear por el vecindarios en busca de mas información:  hubo varias versiones, pero la mas creíble era una  en la que varios coincidían. La posibilidad de que doña Elvira fuera un día a la semana, con una bolsa de tela a recojer las hojas de aquel viejo arbol ,fue la mas sospechosa.

      Montaron guardia y supieron esperar,  aquellos apremiados por la falta de trabajo, ante las incesantes quejas de sus respectivos jefes que estaban totalmente desconformes por sus escasos resultados. Y la espera dio sus frutos.
     
      Fue una tarde-noche de un viernes que doña Elvira salio con su bolsa de tela a recojer las hojas del viejo y desconocido arbol, que,  ya sea por capricho o intencionadamente habia crecido alli, justo alli, entre las viejas tumbas de algunos antepasados indios y parientes de doña Elvira. Al salir,  se ocupo de mirar bien a los cuatro costados de que ya se hubieran ido los reporteros con sus moviles y cámaras. Volvió con la bolsa casi llena, luego entro en su casa y con total cuidado cerro la puerta, puso a hervir en agua las hojas que había sacado una por una y dejo descansar algunos minutos la infusión, ante la mirada intrigante de un par de periodistas jóvenes que espiaban por una de las ventanas de la casa que había quedado abierta. Allí supieron esperar hasta que como era lógico, doña Elvira sirvió la infusión en una gran taza, luego le puso un par de cucharaditas de azúcar, las revolvió despacio y sentada en la mesa de su cocina, se la bebió, lentamente y siempre dando algunos giros al gran tazón. Enjuago bien la taza y la guardo, luego apago todas las luces y fue hacia el dormitorio adonde procedió a descansar hasta el otro dia.


                                         Fin de la parte 1 .

Estimado Lector, muchas gracias y hasta la próxima.