domingo, 29 de diciembre de 2013

CUENTO: EL DOCTOR Y SU PACIENTE. PARTE 1


CUENTO: EL DOCTOR Y SU PACIENTE

                                            
                                     Parte  1



             Al Doctor Pedro P.,  su mujer lo engaño con uno de sus pacientes ( que hizo el Dr. ) cuando tuvo que operarlo al Sr. ( de vida o muerte). Uno a veces cree que puede ser valiente ante todo y todos, pero a veces las pruebas son dificiles y llegan hasta lo mas profundo de nuestra conciencia . Otro medico podía hacer la operación. Pero......

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             El Doctor Pedro P. , un reconocido medico de la Ciudad Capital, nunca había imaginado que los inconmensurables esfuerzos de toda clase que habían hecho sus padres para que el consiguiera el soberano titulo de medicina, hoy, le jugarian una mala pasada.
            Tanto el papa y la mama, ambos fallecidos, a partir de aquella única y especial jornada, se habían confabulado a hacer actos de presencia en su apretujado y de ahora en adelante mas preocupado que nunca, pensamiento.
             Los diez años anteriores de matrimonio habían pasado en paz y solo ocupo su pensamiento en porvenires y progresos económicos, además de enaltecer , con esfuerzos y dedicaciones, cada día mas su inmejorable carrera de Doctorado. En el hospital general de la Ciudad, lugar adonde el trabajaba, se lo conocía por su explosiva carrera, tan corta que en solo algunos años,  muchos de sus pares ya hablaban de estar frente a un ser humano especial y hasta superdotado en sus conocimientos, y que la conciencia colectiva que lo rodeaba a diario en sus labores, no dudo en ningún momento en potenciarlo tanto que se hablaba ya en las mas altas direcciones sanitarias de la ciudad, el realizar un acto público para galardonarlo y enaltecerlo oficialmente con el grado de eminencia.
            Pero al Doctor Pedro P. , no solo  lo preocupaba todas las mañanas muy amablemente antes de ingresar al hospital,  el detenerse en un pequeño jardín de la entrada a contemplar las flores rosadas de un viejo rosal, que ya tenia un tronco firme y bastante espinoso, como para sacarse de encima a ciertos curiosos que solo gustaban de tocar incansablemente hasta destruir de a uno los pétalos de sus adoradas flores.  A las cuales el Dr Pedro P., consideraba animosamente como sus mejores amigas. No entraba al lugar de trabajo sin antes entablar ese código silencioso que existía entre ellos para saludarse y desearse los buenos días. Cuando terminaba con ese pequeño pero importante momento, se dirigía a los consultorios externos, adonde antes de llegar, en su paso obligaba a saludar y ser saludado por cuanto personal se cruzara en su camino. 

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           El Dr. Pedro P. era un hombre por demás sencillo y dócil de tratar. Queridisimo por sus pares y admirado en sus labores. Y como todo lo bueno de la vida siempre dura menos que lo malo, un día como cualquiera algo malo le tuvo que pasar. Ese día se le ocurrió una brillante idea, pensó que era bueno tener una idea que contemplara los intereses familiares. Dedicarle un poco mas de su tiempo. Muchas veces se regañaba a si mismo no haber tenido tiempo libre para su familia y casi dedicarlo todo exclusivamente al trabajo. Fue así que ese día tuvo ganas de complacer a su amada y adorada mujer, Clara C.

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            Clara C. fue la mujer mas feliz del mundo cuando se caso e hizo honor a su fe religiosa durante muchos años, pero un buen día, siempre hay un buen día para comenzar alguna cosa, buena o mala. El problema fue que Clara C. , ese día nunca lo supo. Pero que comenzo, comenzo. Ayudando así a la humanidad a poner su pequeño granito de arena mas a esa inconmensurable montaña que ya tenia ganado casi el cielo con su altura.  Claro desde el comienzo de la humanidad hasta ahora, hubo un trecho. Granito mas granito menos, todos colaboramos como si fuera una cruzada solidaria y lo mas similar a todos,  es que ella fue una colaboradora anónima mas.
           Porque el destino quizo que me pasaran estas cosas, pensó Clara C, . Ahora que pasaron algunos años y cada vez que recordaba el hecho,  se convencía de que las alegrías mas grandes de la vida se guardaban en las fotos. Y de como ella no podía considerar a su idilio amoroso como una gran alegría , pues nunca pudo sacarse una foto con el. Después de todo a quien se la hubiera mostrado, a sus hijos, a su familia,  a su marido, a sus amigas del barrio. ¿ a quien?. Las fotos que ella guardaba junto a su amante, las tenia en su memoria, pero como su memoria solo se recreaba cuando algo referente al caso la convocaba y ella después de todo lo que le paso , nunca mas quizo volver a ver a su compañero de tantas fotos sin cámaras fotográficas y sin revelados.  Bueno, para que vamos entrar en detalles, se decía a si misma coqueteando con sus cabellos frente al espejo del dormitorio, mientras se los arreglaba dejandolos algo mas que prolijos, todo para cuando llegara su marido el Dr.Pedro P. ,quien un día quizo ganarse el cielo, regalándole su presencia a su querida mujer, llegando mucho mas temprano a la casa que de costumbre, pensaba que seria toda una sorpresa en fin, para su entrañable y querida mujer.  
           Pero ese día amaneció soleado y por cosas del destino de a poco se fue nublando. Y vaya que se le nublo al Dr. Pedro P.  




                                                 Fin de la parte 1  




Estimado Lector, muchas gracias y hasta la próxima

sábado, 20 de julio de 2013

CUENTOS: EL MILAGRO DE DON FERMIN

CUENTOS: EL MILAGRO DE DON FERMIN


                                             Texto de: Jorge Godoy



        Don Fermin, era no vidente y tenia ya 75 años de edad, esperaba en la parada del ómnibus amarillo que lo llevara como todas las semanas a la cárcel, eran las 6 de la mañana cuando como siempre acompañado de su nieto subía ayudado por el, y se sentaba acomodando su bastoncito blanco ya plegado debajo de su brazo. Así hasta la parada del penal, adonde siempre era esperado por los guardias que ya lo conocían, igualmente el esperaba de forma respetuosa su turno y permitia que lo revisaran como a cualquiera, su nieto de unos 20 años siempre lo acompañaba. Siempre que el llegaba los que lo conocían le preguntaban que como andaba y siempre respondía lo mismo. " Bien, muy bien, vengo a ver a mi hijo que esta preso por robo hace ya 5 años, pero solo le falta un par mas y ya sale". Don Fermin se había quedado completamente ciego hace ya unos 10 años, trabajaba de diariero, pero un día comenzo a tener problemas con la vista y muy rápido el destino quiso que la perdiera, a pesar de habersele hecho un par de operaciones, no hubo caso. De a poco se fue acostumbrando a usar gafas negras y al uso de su bastoncito blanco, igualmente no era de andar paseando mucho, pero por el barrio sabia andar a menudo, otras veces sus nietos le acompañaban sobretodo cuando se tenia que trasladar en ómnibus hasta el banco para cobrar su jubilacion. La historia de su hijo no podía ser mas negra, casi siempre lucho para este saliera de los caminos malos que según el afirmaba, " el diablo malo lo llevo a todo eso , pero Dios es mas poderoso y lo va a ayudar, aunque espero verlo antes de que me muera".

     A todo el penal le enternecía ver como Don Fermin, nunca falto a ver a su hijo, y le llevaba todas las cosas necesarias. Hasta cuando en la hora de la visita su hijo le prometía encarecidamente que cuando saliera se iba a ocupar del puesto de diarios que por el momento lo atendía un empleado. Ese era el anhelo de don Fermin, quien había organizado casi todo para cuando el ya no estuviera y que su hijo no pasara necesidades y no volviera a incurrir en el error de hacer cosas indebidas.

    Un día Fermin enfermo y contrajo una enfermedad bronquial muy fuerte que casi se lo llevo de este mundo, pero el todavía se sentía fuerte y con ganas de vivir. La enfermedad siguió su progreso y empezaron los problemas, igualmente no dejo de ir a ver a su hijo a la cárcel, como siempre estaba firme allí, y con la familia acordaron no decir nada al preso para que este todavía no soportara mas sufrimientos. Esa fue la propuesta de don Fermin, quien prefería sufrir el,  antes que ver al hijo que sufriera. Una tarde de un fuerte invierno las fuerzas casi le dijeron basta, entonces Fermin le rogó a Dios que aunque sea antes de fallecer pudiera ver a su hijo con sus propios ojos, tal cual lo había podido hacer hasta hace unos años atrás. Estando Fermin enfermo y en su cama rogándole a Dios,  fue que un ángel ilumino su habitación y estando el solo, escucho que  le dijo:
" Fermin, Dios me ha enviado para que puedas verme, así que abre tus ojos escuchame y mirame, de la misma forma que me podrás ver a mi, podrás ver a tu hijo esa sola vez antes que te llegue tu hora" , Fermin abrió sus ojos y pudo ver a el ángel lo miro tan solo por unos instantes, pero pudo verlo. Y este luego abandono la habitación.

     Tuvieron que informarle al hijo que Fermin estaba casi convaleciente y ya casi sin vida. El jefe de penal otorgo un permiso especial para que este visitara a su padre que estaba esperándolo allí en su cama de su habitación. Cuando llego el hijo custodiado por dos policías uniformados que se pusieron en la puerta  de la habitación a vigilar la salida para que este no pudiera intentar alguna fuga. Quedaron don Fermin y su hijo solos en la habitación, los familiares respetuosamente aguardaron afuera junto con el medico de cabecera. Hablaron un rato, Fermin trato por todas formas de verlo con sus ojos, pero no pudo. Fermin se echo a llorar y le contó a su hijo que Dios mando a un ángel y pudo verlo y que le prometió que podría verlo a el también antes de fallecer.

       El hijo también se puso muy mal y abrazo a su padre y lo beso en la frente. Fermin le pidió ayuda a su hijo para que juntos le pidieran a Dios por un milagro para que el pudiera ver a su hijo. Mientras pedían a Dios y tal como el ángel lo había prometido se hizo resplandor enfrente de ellos y el ángel hablo, diciéndole a Fermin " ya puedes verme , abre tus ojos y me veras" . Entonces Fermin abrió sus ojos y vio al ángel que se sentó al lado de su hijo y con la luminosidad del ángel pudo ver a su hijo, su cara y cuerpo entero. Fueron algunos minutos en que la alegría los contagio y así de verlos contentos el ángel se retiro.

     Don Fermin luego de esa visita falleció ese mismo día por la noche. El hijo no paro de contarle a cuanto se le pusiera delante de el el milagro sucedido, pero no tuvo mucha repercusión, mas nadie la creyó. El tiempo paso y su hijo tal cual lo prometió se puso a trabajar en el puesto de diarios que le había heredado su padre. Gracias a este milagro el hijo de don Fermin pudo abandonar su malos habitos de la delincuencia y hacerse de allí en adelante una persona de bien.

                                 FIN
   

Estimado Lector, muchas gracias y hasta la próxima entrada.

sábado, 1 de junio de 2013

CUENTOS: LA IGNORANCIA FATAL DE ERIBERTO

LA IGNORANCIA FATAL DE ERIBERTO
                 (CUENTO) 


                                               DE: JORGE GODOY


        Eriberto, fue un hombre que nunca quiso escuchar consejos de nadie, ni siquiera de su familia que tanto lo queria y sufrio todos los últimos dias de su vida,  todo empezó cuando le diagnosticaron que podría tener residuos toxicos mezclados en su sangre, desde que le realizaron pruebas para ver si contenia plomo y cuanta cantidad, desde ese dia comenzo cada dia que le resto a vivirlos como un cruel martirio. los resultados empezaron a tardar en llegar y se puso impaciente y nervioso,  y pensaba todo el dia que se iba a morir por eso. 

      Sesenta años tenia e ignoraba totalmente que estaba ingresando a lo que pronto seria su pasaje a la barca de caronte que al final lo conducía por el rio hasta la entrada de su infierno.
       
     Los dias que le restaban estaban endemioniados, ya preso del odio, no podia salir de el ¿Como no se habia dado cuenta de nada?. Se preguntaba siempre, le echaba la culpa a su trabajo y el porque ningún compañero le habia dicho nada. Noches enteras paso junto a un cenicero al lado de su cama, que recibia una cantidad suficiente de cigarrillos fumados hasta el cansancio fisico, buscando una explicacion a su propia inoperancia e ingenuidad. Si no fuera por su familia, sobretodo por sus hijos adolescentes que tenían todo por delante y eran indirectamente los merecedores de todas las desgracias, hubiera buscado vengarse completamente del mundo que lo había hecho tan desgraciado, olvidandose totalmente que su propia torpeza, ignoracia o estupidez, quizás, si no hubiera sido tal, hoy no estaría entre sufrimientos.

       Siempre fue un descreído de los médicos y solo creía en el mismo, tampoco desconfió mucho del ambiente que lo rodeaba, ni de la gente, ni siquiera de pensó alguna vez que su propio fisico no podria salir de algún embrollo. Recuerda como, siempre tuvo la suerte de salir de muchas adversidades sin mucha dificultad. Era tanto la confianza que se tuvo en si mismo que era la primera vez que se sintió vencido y sin fuerzas para escapar de la parca que durante el dia lo venia a visitar y se fumaba un  par de cigarrillos con el, la misma que le daba anuncios mas que nefastos sobre su destino y que noche a noche se ponía a conversar con el, mientras lograba ponerlo mas nervioso aun y le ayudaba a consumir paquetes y paquetes de cigarrillos, tan solo pensando que asi encontraría alguna solución. Pero la mezcla de pensamientos y temores, que noches enteras paso muchas veces entre durmiendo algo, tan poco, pero lo innecesario para ir a cumplir con su trabajo al otro dia. Un trabajo que maldecia a cada momento y al cual hacia culpable por la cantidad de quimicos que habian pasado por sus narices en los últimos treinta años de su vida.

      Eriberto en los últimos tiempos se convirtió un fumador empedernido, a veces cuando se ponia muy nervioso fumaba hasta 40 cigarrillos por dia, pero la mayoria de los dias que estaba mas calmo a veces llegaba a los 20.

      Cuando se empezó a dar cuenta ya era tarde. el cigarrillo lo comenzo a matar,  primero con algunos síntomas pulmonares, que luego se agudizaron rápidamente. Pobre Eriberto pensó que el cigarrillo le ayudaba para desprenderse de los nervios que le ocasionaba el mal de su sangre aparentemente envenenada.

      Al final descreido de todo, dejo de ir al medico por su problema en la sangre. Un dia lo internaron por que le faltaba el aire, sus pulmones cedieron paso rapidamente a un cancer de pulmón que lo fulmino.

      Eriberto debe estar ya viajando en la barca de Caronte y en su camino debe estar pensando porque no escuche a tanta gente que me dijo: "no fumes", " no te abandones", " anda al medico" . " no desesperes" .Pero ya era tarde para arrentimientos, solo pensaba mientras iba camino al infierno, que si tuviera otra oportunidad de vivir, aprendería a escuchar a los todos los que le aconsejen para su bien.

               
                                fin


Estimado Lector, muchas gracias y hasta la próxima 

sábado, 11 de mayo de 2013

CUENTO: EL FIN DEL MUNDO SEGUN FEDERICO

 CUENTO: EL FIN DEL MUNDO SEGUN FEDERICO



                                                         UN CUENTO DE : JORGE GODOY



       Federico fue un chico de once años, que supo jugar con los chicos de su edad a un montón de cosas, le gustaba mucho jugar a las figuritas, llenar albumnes enteros junto a sus amigos, aunque casi siempre le faltaba dos o tres figuritas que eran las mas dificiles, a veces las pudo conseguir hasta cambiándola por cincuenta o cien de las comunes, aun así pocas veces pudo llenar su álbum de figuritas para cobrar el grato premio, que casi siempre ofrecían por llenar el álbum ,  que era una pelota numero 5, de cuero, nueva. El soñó con tener una pelota numero cinco de cuero, nueva. La quería para llevarla al inmenso baldío de la esquina de su casa, para ir a jugar con los chicos, algunos mas grandes que el. Supo pasarse horas enteras viendo desde atrás del arco, ahí cerca , fuera de la cancha, contemplando al arquero, aquellos partidos que se armaban los fines de semana por los campeonatos relámpagos, de doble knock out, era así como le llamaban los mas grandes,  que no pasaban de los 16 años.
 
     Pero el, se juntaba con chicos de su edad a jugar a la pelota, a veces con los mas chicos , en el mismo inmenso baldío que dejaban libre los muchachos mas grandes durante los días semana: Allí Federico hizo gala de sus habilidades futboleras frente a sus pares y la admiracion de los pequeños. Pero el soñaba con poder jugar con los mas grandes, poder integrar el equipo del barrio y competir en los torneos de los fines de semana, esos que eran por definición de doble knock out. Federico soñó también con una final por penales, con el,  como jugador pateando el penal definitorio para que su equipo gane el partido final, así como lo había hecho el Piqui, un muchachito de 16 años que con un tiro violento y recto al medio del arco, convirtió el gol en el ultimo penal que definió el campeonato, premiando  al equipo ganador con los 1.000 pesos que se repartieron entre los 7 jugadores que integraron el equipo campeón.
 
 
    Federido estuvo allí y festejo cada gol de su equipo campeón del barrio, alli detrás del arco, junto a medio barrio que se había dado cita ese dia tan especial, en donde el equipo del barrio le había ganado nada menos que a los paraguayos del Campo Pelado, un equipo de ese barrio, muy bueno, que contaba con muchachitos habilidosos y fuertes, pero la casaca verde y roja, esa tarde sucumbió ante la azulada del barrio de Federico, que hasta acompaño en los festejos que se hicieron en esa esquina del barrio y que se prolongaron hasta que cayó la noche. Federico lo vivió con alegría, le convidaron mucha gaseosa y vio con admiracion como los mas grandes además de gaseosas abrían también botellas de cerveza y encendían cigarrillos. Federico regreso a su casa a cenar y luego a dormir.
 
 
     Al cabo de un tiempo Federico comenzo a ser aceptado para jugar en los partidos amistosos y de practica con los integrantes del equipo campeón del barrio, se sintió feliz, el, ahi, entre los mas grandes se sentía mas grande, tambien quería ser mas grande, pero como era mas chico y mas nuevo lo mandaban al arco, la orden era, "a no fusilar", debido a que los mas grandes consideraban,  que todavía era muy chico para atajar los tiros violentos a los que ellos estaban acostubrados, y aparte seria una crueldad. Federico llevaba jugando algún tiempo, pero un día de semana a la tarde, en una practica, la pelota se descosió, se le descosió todo el gajo completo que sostenía la válvula para el inflado, la llevaron al zapatero de la vuelta y el prometió darle costura y remediarla, pero a cambio pidió 100 pesos para su arreglo. Los muchachitos se reunieron en el baldío de la esquina y resolvieron poner 10 pesos cada uno.
 
 
    Todos pusieron, pero Federico no. Federico no tenia plata, era muy chico  y solo iba a la escuela primaria y no podía aun trabajar como los muchachitos que ya tenían algún  trabajo que les hacia ganar plata. Federico no tuvo el valor para enfrentar a sus padres y pedirles la plata, así que,  les dijo a los otros que no podía poner la plata para el arreglo de la pelota. El Piqui, era el líder del equipo, la estrella, el que convertía los goles mas soberbios y maravillosos, era aquel que había convertido el gol que les había hecho ganar el campeonato al equipo del barrio en la final por penales ante el gran equipo de los paraguayos, ese mismo que vestía los colores verde y rojo en sus camisetas, el equipo enemigo por excelencia y que siempre el equipo del barrio quería batir. El piqui fue quien se encargo de decirle a Federico que, el que no ponía los 10 pesos para el arreglo de la pelota, no jugaba.
 
 
      Federico se volvio a sus casa, triste y dolorido, pero aun tenia la esperanza de que si iba mañana a ver la practica,  todo iba a quedar en el olvido y tal vez, lo dejarían jugar. Tampoco jugo, tuvo que sentarse atrás del arco, como antes, a ver como los otros jugaban, otra vez volvió a ver los partidos de los mas grandes desde atrás del arco, adonde solo podía ver mas de cerca al arquero. Siguió un tiempo mas a ver los partidos, con el afán de que algún día lo pusieran a jugar aunque sea ya dando lastima. La respuesta siempre fue la misma, " no jugas porque no pusiste la plata para el arreglo de la pelota".
 
 
     Federico fue cada vez menos a ver los partidos, para que, pensó, no me van a dejar jugar. Y todo porque no puse 10 pesos para el arreglo de la pelota. ¡Maldita Pelota! Que se tenia que romper justo cuando ya lo habían empezado a llamar para jugar con los mas grandes. ¡Maldito los 10 pesos! Que no pudo juntar ni aun así con todos los vueltos que su mama le hacia quedar cuando le hacia los mandados.
 Federico, volvió a jugar con los chicos de su edad y hasta con los mas chicos, volvió a jugar juntar figuritas para llenar los albumnes, para ganar el primer premio que ofrecía una pelota de cuero numero 5 nueva. Jamas pudo llenar un album mas.
 
 
     Para Federico, ese día que no pudo poner los 10 pesos para el arreglo de la pelota, fue el fin de un mundo que quería habitar, que quería transitar, que quería vivir, un mundo en el cual le cerraron las puertas en la cara y le dijeron que no, un mundo que para el no pudo ser, que cambio tanto su vida a tal punto que se sintió frustrado para toda la vida.
 
 
     Eso fue para el, el fin del mundo segun Federcio.
 
                                 FIN
 
Estimado Lector, muchas gracias y hasta la próxima.

miércoles, 1 de mayo de 2013

CUENTO DEL CEMENTERIO: EL ARBOL MILAGROSO PARTE DOS-FINAL

CUENTOS DEL CEMENTERIO: AL ARBOL MILAGROSO  
                     ( PARTE DOS-FINAL )

                                  enlace a la parte uno           

     Doña Elvira, ya estaba advertida de estas situaciones, sus antepasados le habían dejado instrucciones que fueron pasándose por vía oral generación tras generación y sabia muy bien como enfrentar tal situación. Los  dos periodistas que habían pasado junto a la ventana sintieron una gran intriga en cuanto a las propiedades de las hojas del  árbol, así que tuvieron la idea de llevar a un laboratorio amigo para que analizara las hojas, con el afán de encontrar algún componente químico que pudiera dar la razón del porque de la prolongacion de la edad de vida de doña Elvira y de sus familiares. Ellos querían obtener alguna información, lo mas pronto posible, antes de ir por la redacción y enfrentarse al jefe con las manos vacías. Recibieron una sorpresa ingrata cuando de inmediato se hicieron los análisis y para su descontento no había ninguna sustancia especial y que no fuera conocida. Pensaron y pensaron y no pudieron echar un manto de luz al gran enigma. Luego de insistir con varios días mas  de observacion, la situación siguió siendo la misma la misma, doña Elvira, y toda su familia, seguían  tomando su infusión de hojas del mismo árbol y luego se acostaban a dormir
El cansancio y los pocos resultados,  hicieron dar por concluido el tema, ya no habían quedado mas periodistas en la zona, que cubrieran el fenómeno. Las redacciones de los principales diarios determinaron en su mayoría que todo esto era obra de la casualidad, y dejaron el tema para mas adelante, quizás cuando se cumpliera otro nuevo aniversario.  Doña Elvira, por ser la persona mayor, era la líder espiritual de la familia y en virtud de conmemorarse un nuevo aniversario de la partida a los cielos del padre de los padres, el cacique Nauthenoc. Reunió a toda su familia en los fondos de su casa, y comenzo una ceremonia india con fogatas encendidas que duraron hasta el amanecer. Doña Elvira era la única oradora y recordó a los presentes que: ---Nauthenoc dijo, en adonde mi cuerpo sea enterrado, allí crecerá un árbol, sera el árbol de la vida duradera, harán infusiones con sus hojas y las beberán una sola vez a la semana, así tendrán vida prolongada y saludable,  algunos alcazaran hasta 150 años, allí seguirán enterrando los muertos de nuestra raza, porque de sus restos se nutrirá el árbol y solo asi dará mas vida duradera a los de nuestra raza, nadie mas que de nuestra raza deberá saber esto, los que no son de nuestra raza podran beber la infusion pero no les producira ningun efecto, por esto mismo,  ellos,  serán los únicos que buscaran destruir al arbol de la vida duradera y asi nuestra raza morirá--. Son palabras del cacique Nauthenoc.  Siguieron con el ritual acostumbrado ,  y doña Elvira,  se dirigió  a su hija diciendole: " cuando yo muera,  tu hija mia seras la elegida mia, y cuando tu mueras elegirás a tu hija y  seguirán mis pasos recordándoles a nuestra raza lo que debe hacer, porque somos la descendencia directa del cacique Nauthenoc" . 
   En absoluta privacidad, la ceremonia termino al amanecer, con la toma de la infusión de las hojas del árbol milagroso del cementerio.

                                            Un cuento de JORGE GODOY

Estimado lector, muchas gracias y hasta la próxima